Probando el Jazz electrónico

May 18th, 2008

Desde la semana pasada he estado escuchando bastante nu-jazz y acid jazz (bueno, más de lo que usualmente escucho) debido a que me invitaron a participar en un proyecto de jazz electrónico para tocar semanalmente en un restaurante de aquí de la ciudad de Guatemala.  Ayer fue la segunda presentación que tuvimos y aunque todavía estamos adaptándonos al formato creo que cada vez estamos encontrando más de la fórmula para esto y estamos tocando con más comodidad.

No se si en realidad se le puede llamar a esto jazz electrónico, pues en realidad estamos tocando con instrumentos semi-acústicos (lo digo por el piano eléctrico) sobre loops que varían desde hip-hop hasta downtempo y mezclas de swing y bossa nova, con sonidos ciertamente electrónicos.  El grupo es un trío formado por contrabajo que es tocado por mi amigo Alejandro; Rossmary toca el saxofón alto; y yo toco el piano eléctrico.

El reto es para la próxima semana tener armados nuestros propios loops, pues los que estamos utilizando son loops que fueron hechos por alguien más y ahora espero poder trabajar esta semana en loops propios que se ajusten a los arreglos que estamos haciendo a temas estándares pero con una adaptación a estos ritmos.

Aunque es mi primera vez participando en un grupo así la verdad me estoy divirtiendo y me gusta mucho porque estoy encontrando una nueva forma de hacer sonar el swing  sobre una base rítmica que tiene un sonido bastante moderno y actual.   Lo que me toca ahora es hacerme de otro teclado pues el que tengo no se presta mucho para este tipo de formato pues tiene un banco de sonidos bastante limitado (es un korg sp-300) que para tocar jazz tradicional me ha funcionado bien, pero ahora siento que se queda corto con respecto a sonidos y efectos.

Todo esto me inspira a escuchar de nuevo  el disco future 2 future de Herbie Hancock…

Improvisar con responsabilidad

May 5th, 2008

La improvisación en el jazz es uno de los factores que le da ese sabor exquisito a esta forma de arte. Como ya he escrito en otras ocasiones, la improvisación jazzistica no se trata de simplemente tocar cosas al azar y sin sentido, sino requiere de ciertas habilidades, pues al improvisar uno se convierte en compositor al inventar melodías “al vuelo”; interprete, al tocar esa composición instantanea; y también uno se vuelve oyente al escuchar y seguir las improvisaciones de otros miembros de la banda cuando están haciendo sus solos.

Una de las cosas que me gusta mas del jazz es la improvisación. No me considero un gran improvisador, pero de un tiempo acá he vivido momentos bastante fuertes mientras estoy improvisando sobre algún tema. Me gusta mucho poder expresarme de esa forma, y me gusta mucho también cuando los solos que hago son melódicos y yo mismo los puedo entender, pues no hay nada mejor que esos momentos en los que primero suena en mi cabeza lo que quiero tocar y luego automáticamente, en milésimas de segundos, mis dedos lo interpretan y finalmente mis oídos escuchan salir del instrumento precisamente lo que un instante antes había sonado en mi cabeza. Es entonces cuando siento una conexión entre mi mente y la música que estoy creando, como si el piano fuera una parte más de mi cuerpo por la que puedo decir, sin usar palabras, lo que en ese momento siento y estoy viviendo.

Actualmente estoy dedicando gran parte de mi tiempo en entrenar mi cuerpo y mi mente para poder lograr siempre esa conexión, pues no siempre lo logro y no hay nada peor que esos momentos en los que no se encuentra conexión entre una cosa y la otra, en que la mente se bloquea y lo único que suenan son notas dispersas, que aunque tal vez rítmica y armónicamente están bien, no logran transmitir el sentimiento que quiero expresar. Lo peor es cuando termino de tocar, pues es como tener sexo con la mujer mas hermosa del mundo, pero al final de cuentas nunca llegar al climax.

Afortunadamente cada vez son mas esos momentos en que logro esa conexión y que al final del solo simplemente me queda un suspiro para sentir la última descarga de adrenalina luego de ese momento de éxtasis y placer. A pesar de eso aún hay momentos en que la mente decide no cooperar y pareciera que los dedos (los cuales no tienen sentimientos ni mente) deciden tocar ellos solos, aunque sea de forma fría y sin sentido. Es entonces cuando decido mejor callar y esperar a que ese momento de lucidez llegue, en vez de estar lanzando notas al aire como si fueran cuchillas que cortan y hieren los oídos de quienes lo escuchan. Eso es a lo que llamo improvisar con responsabilidad.