La improvisación en el jazz es uno de los factores que le da ese sabor exquisito a esta forma de arte. Como ya he escrito en otras ocasiones, la improvisación jazzistica no se trata de simplemente tocar cosas al azar y sin sentido, sino requiere de ciertas habilidades, pues al improvisar uno se convierte en compositor al inventar melodías “al vuelo”; interprete, al tocar esa composición instantanea; y también uno se vuelve oyente al escuchar y seguir las improvisaciones de otros miembros de la banda cuando están haciendo sus solos.
Una de las cosas que me gusta mas del jazz es la improvisación. No me considero un gran improvisador, pero de un tiempo acá he vivido momentos bastante fuertes mientras estoy improvisando sobre algún tema. Me gusta mucho poder expresarme de esa forma, y me gusta mucho también cuando los solos que hago son melódicos y yo mismo los puedo entender, pues no hay nada mejor que esos momentos en los que primero suena en mi cabeza lo que quiero tocar y luego automáticamente, en milésimas de segundos, mis dedos lo interpretan y finalmente mis oídos escuchan salir del instrumento precisamente lo que un instante antes había sonado en mi cabeza. Es entonces cuando siento una conexión entre mi mente y la música que estoy creando, como si el piano fuera una parte más de mi cuerpo por la que puedo decir, sin usar palabras, lo que en ese momento siento y estoy viviendo.
Actualmente estoy dedicando gran parte de mi tiempo en entrenar mi cuerpo y mi mente para poder lograr siempre esa conexión, pues no siempre lo logro y no hay nada peor que esos momentos en los que no se encuentra conexión entre una cosa y la otra, en que la mente se bloquea y lo único que suenan son notas dispersas, que aunque tal vez rítmica y armónicamente están bien, no logran transmitir el sentimiento que quiero expresar. Lo peor es cuando termino de tocar, pues es como tener sexo con la mujer mas hermosa del mundo, pero al final de cuentas nunca llegar al climax.
Afortunadamente cada vez son mas esos momentos en que logro esa conexión y que al final del solo simplemente me queda un suspiro para sentir la última descarga de adrenalina luego de ese momento de éxtasis y placer. A pesar de eso aún hay momentos en que la mente decide no cooperar y pareciera que los dedos (los cuales no tienen sentimientos ni mente) deciden tocar ellos solos, aunque sea de forma fría y sin sentido. Es entonces cuando decido mejor callar y esperar a que ese momento de lucidez llegue, en vez de estar lanzando notas al aire como si fueran cuchillas que cortan y hieren los oídos de quienes lo escuchan. Eso es a lo que llamo improvisar con responsabilidad.
1 Response to Improvisar con responsabilidad
Rosse
July 2nd, 2008 at 2:20 pm
No es tarea facil.. todos debemos entregarnos al Jazz para poder entenderlo.