A medida que pasan los años nuestra percepción del tiempo va cambiando. Cuando era niño recuerdo haberme emocionado cuando mi mamá me llegó a traer donde mi mejor amigo y yo no quería irme. Ella me ofreció esperarme solamente 10 minutos más. Esos 10 minutos para mi fueron motivo de emoción pues yo pensaba (o percibía) que diez minutos eran mucho tiempo.
Ahora que soy mayor, 10 minutos muchas veces parecen ser nada. Obviamente el tiempo no cambia y continua su paso constante, pero la gran cantidad de ocupaciones y de cosas por qué preocuparnos todos los días, nos hace sentir que el tiempo literalmente vuela. Y así, sin sentirlo han pasado años y de repente cantidades de tiempo que antes eran grandes ahora parecen ser muy pequeñas.
Es así como de repente el futuro con el que soñaba hace algunos años ahora es el presente. Es difícil también darme cuenta que muchas cosas que había planificado para este momento de mi vida no se han cumplido aún. Como por ejemplo este blog, en el cual dejé de escribir por un mes, y luego ese mes se convirtió en seis meses, y luego en doce meses, y así, han pasado ya casi dos años sin actividad.
Creo que lo importante es retomar siempre los caminos olvidados y cambiar la forma de pensar. Lo que antes pensaba que era para hacer en un futuro, ahora debe hacerse ya! El mejor momento par hacer las cosas no es el otro año, ni el siguiente mes, ni la siguiente semana, ni siquiera mañana. El mejor momento para hacer las cosas que uno realmente quiere es HOY!
Asi que a poner trabajo en los sueños que queremos lograr, pues el tiempo es un tren que nunca se detiene, y si no avanzamos con él, cuando nos demos cuenta puede que sea demasiado tarde.
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