Presentación en el Eugene O’Neill
August 13th, 2007
Luego de semana y media de estar fuera de Guatemala, nuevamente estoy de vuelta por el pais de la eterna primavera…
Haz click en la imagen para ver más fotos
El viernes 9 de Agosto (ya pasó más de una semana, que rápido!) nos presentamos en el teatro Eugene O’Neill en el Centro Cultural Costarricense. De todas las presentaciones que tuvimos en nuestra participación dentro del festival (aproximadamente 10 presentaciones) la que tuvimos en este escenario fue la mejor. El sonido del piano (un piano de cola Yamaha) invitaba a tocar de una forma suave y delicada pues escuchar los diferentes matices del piano funcionaba como un estimulante a la creatividad y a la inventiva.
Debido a la buena acústica de la sala no fue necesario amplificar ningún instrumento a excepción del contrabajo que fue apoyado con un pequeño amplificador de bajo. El trabajo del sonido e iluminación fue muy bien ejecutado por nuestro buen amigo Víctor, el encargado de sonido e iluminación del teatro, quién entre bromas nos sugería incluir en el repertorio también música de Pink Floyd, Black Sabbath y Def Leppard.
La afluencia de público fue poca, quizás porque no era muy atractivo ir a escuchar un grupo de Jazz de Guatemala tomando en cuenta que nuestro país no es conocido a nivel extranjero precisamente por sus cartas artísticas, y espero con estas participaciones ayudemos a que esto cambie. A pesar de la poca cantidad de personas que asistieron (un poco menos de la mitad de la capacidad del teatro) estas mostraron su gusto por lo que tocamos, habiendo algunas que al final se acercaron a saludarnos.
En lo personal la presentación en el Eugene O’Neill fue la que más me gustó de todas las que tuvimos en Costa Rica y me dejó un muy buen sabor de boca. Como siempre hicimos un pequeño homenaje a todas esas grandes figuras del Jazz y también tuvimos oportunidad de presentar algunos de los temas de mi autoría. Lo que si tuve que hacer fue estar varias horas antes de la presentación practicando en el piano y a acostumbrándome a la fuerza de las teclas pues como no practico en piano acústico me cuesta un poco acostumbrarme a la tensión, pero se compensa con el buen sabor de los matices y los colores de un piano de cola.



