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	<title>Victux Mind &#187; Prensa</title>
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	<description>Jazz, Open Source, Tech &#038; More...</description>
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		<title>Hora del Caffeine Jazz Quartet</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Feb 2009 18:07:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Caffeine Jazz Quartet]]></category>
		<category><![CDATA[Festival Internacional de Jazz IGA]]></category>
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		<category><![CDATA[Prensa]]></category>
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		<category><![CDATA[Festival Intenacional de Jazz del IGA]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace varios meses vengo trabajando en un nuevo proyecto:  El Caffeine Jazz Quartet. Este cuarteto surgio debido a la necesidad de hacer algo diferente, de explorar un poco otros estilos de jazz, sobre todo de explorar la improvisación colectiva así como el delicioso mundo del free jazz.
Desde Septiembre del 2008 hemos iniciado el camino [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace varios meses vengo trabajando en un nuevo proyecto:  El Caffeine Jazz Quartet. Este cuarteto surgio debido a la necesidad de hacer algo diferente, de explorar un poco otros estilos de jazz, sobre todo de explorar la improvisación colectiva así como el delicioso mundo del free jazz.</p>
<p>Desde Septiembre del 2008 hemos iniciado el camino con el cuarteto, con músicos excelentes que se han acoplado bastante bien al formato y sobre todo con ese gusto y pasión por el jazz y la improvisación que poco a poco nos ha llevado por estos caminos de experimentación.</p>
<p>El estílo, a diferencia de mi primer trío (el Imox Jazz Trio), va más allá del swing y el bebop adentrándose en el mundo de las fusiones entre el jazz tradicional, el rock, los elementos latinos y principalmente la improvisación colectiva tomando elementos del avant-garde jazz y del free jazz.</p>
<p>La primera presentación la realizammos el año pasado en el Festival Manifestarte y en un par de semanas estaremos presentandonos en el Festival Internacional de Jazz del IGA.   En lo personal me siento bastante feliz y satisfecho del progreso musical que estamos teniendo con el cuarteto y prueba de ello es una entrevista que se publicó en el diario Siglo XXI el día de ayer domingo, la cual comparto en el resto del post.  Pueden ver la nota original en http://www.sigloxxi.com/noticias/26705</p>
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<td align="center" valign="top" bgcolor="#f3f3ef"><img src="http://www.sigloxxi.com/images/noticias/200902212219-9-dom06ab.jpg" alt="" width="450" align="left" /></td>
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<td class="titulo" align="left">Bajo efectos de la cafeína</td>
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<td class="bajadita" align="left" valign="top">Uno de los grupos más jóvenes de la escena jazzística nacional, el <em>Caffeine Jazz Quartet</em>, se presenta en el XVIII Festival Internacional de <em>Jazz</em>. Está conformado por cuatro intérpretes y compositores decididos a dedicar su talento a la música.</td>
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<td align="left"><a class="autornoticia" href="mailto:jescobar@sigloxxi.com">José Luis Escobar, Siglo 21 | jescobar@sigloxxi.com</a></td>
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<td class="texto">
<div>El jazz de este joven cuarteto es como un río que antes de llegar al mar del público ha recogido en el camino un poco de swing, rock, música latina y bossanova. Esta amalgama musical lo sitúa en la avant-garde, una corriente jazzística que, pese a alejarse de la ar-monía tradicional conserva una estructura determinada sobre la cual improvisa.<br />
Se llaman Caffeine Jazz Quartet y se reúnen a ensayar una vez a la semana, ritualmente, desde hace cuatro meses. La sangre que recorre las venas de Víctor, Alejandro, Rosse y Manuel está cargada de disciplina y pasión por el jazz. Ninguno de ellos pa-sa de los 30 años de edad, pero incursionan en la música desde su adolescencia. La primera vez que, como grupo, se enfrenta-ron al público fue hace tres meses, en el festival Manifestarte. Ahora, se les escuchará nuevamente en otro escenario estableci-do para los amantes del jazz: el Festival Internacional de este género musical que el Instituto Guatemalteco Americano (IGA) organiza anualmente.<br />
Sus ensayos duran dos horas, tiempo en el cual el piano, el contrabajo, el saxofón y la batería, resuenan en la habitación que des-tinan a la práctica.<br />
“El cuarteto es bastante reciente, pero el tiempo que llevamos trabajando juntos ha sido una experiencia enriquecedora, porque to-dos somos músicos con cierta trayectoria. La base es algo de jazz, pero cada quien ha ido aportando de su experiencia con otros estilos. Desde el principio la amalgama fue casi perfecta y eso permitió que nos acopláramos en poco tiempo, indica Víctor Arriaza, el pianista del cuarteto. El músico afirma que, como banda establecida, son los únicos en el país que se aventuran por esta nerviosa corriente del jazz. De ahí el nombre del grupo, que alude a efectos que produce el café. “Ese frenesí que provoca la bebida guarda analogía con la música que tocamos; es como estar bajo efecto de la cafeína”, apunta Arriaza.<br />
Caffeine Jazz Quartet figura en el programa del festival de jazz como el grupo más joven. Y la juventud se refleja en la edad de sus integrantes (entre 23 y 27 años) y en la vida del cuarteto, formado a finales del año pasado. Pero la lozanía esconde la ex-periencia individual de los músicos.<br />
Ninguno toma la música como una afición complementaria. Víctor se dedica totalmente a ella. Alejandro y Manuel imparten cla-ses en la academia musical Poliritmos, y Rosse destina las noches para participar en cuanto proyecto musical sea invitada.<br />
Cada uno tiene una historia que los identifica con su instrumento. Todas sucedieron en las puertas de su adolescencia, y esa incursión los llevaría, primero, a las aulas musicales y posteriormente a la formación autodidacta y a los escenarios. A la fecha todos, ya sea en proyectos grupales o individuales, han alternado con los músicos reconocidos como los maestros del jazz gua-temalteco. Seguramente ellos mismos se convertirán maestros, gracias a su talento y disciplina.</p>
<p><strong>ROSSEAGUILAR, 24 AÑOS</strong><br />
<strong>SAX ALTO</strong><br />
Una mujer en el escenario local de jazz es poco usual. Rosse, durante su incursión en el medio, se topó con escepticismo cuando comentaba que tocaba saxofón. Pero su talento tras el instrumento, y su voz, la ubicaron pronto entre los rostros emer-gentes de la escena.<br />
Aguilar inició sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música, cuando tenía 11 años. Estuvo allí alrededor de 4 años y me-dio hasta que emigró buscando sitios en los cuales aprender jazz e improvisación. Así inició un recorrido con diferentes maes-tros particulares y una academia musical.<br />
Las bases musicales de Rosse están en su familia. “Mis papás tienen un ministerio de música y antes del saxofón ellos me intro-dujeron a varios instrumentos”.<br />
Ahora la saxofonista se considera autodidacta y valora mucho las sesiones que sostiene en el cuarteto. “Se aprende mucho al es-cuchar discos, en los ensayos, y también la experiencia de tocar con músicos reconocidos”.<br />
Rosse supo desde un principio que su gusto por el saxofón no la llevaría a estilos como el rock. Su interés por el jazz surgió en uno de sus cursos académicos, cuando le dieron a escuchar un material de jazz fusion. “La mezcla de estilos me gustó, así como oír al sax como el instrumento guía en una banda”.<br />
La joven estudia dos carreras: psicología y profesorado en inglés. Es en las tardes cuando tiene tiempo para la música: es por las noches cuando sube a los escenarios.</p>
<p>“Veo al saxofón como mi compañero. Lo he tenido desde que soy pequeña y lo siento parte mí.<br />
Es muy sentimental.<br />
Al tocar me gusta porque es bastante libre. No es un instrumento base”.</p>
<p><strong>VÍCTOR ARRIAZA, 27 AÑOS</strong><br />
<strong>PIANO</strong><br />
“Hace años que decidí tomar el piano como instrumento principal, pues toco varios. Considero que es de los más completos que hay”. Víctor compara la presencia del piano a la de una red para los trapecistas. “Da cierta seguridad en lo que a ritmo y armo-nía se refiere”.<br />
Las clases de piano clásico son el primer contacto del músico. Las tomó por dos años en el Conservatorio, en plan sábado, pues inicialmente las alternaba con sus estudios universitarios. “Pero en el proceso me fui encontrando más con el jazz, y la música demandó más de mi tiempo”, dice. Por ello dejó la ingeniería para consolidar una trayectoria musical.<br />
A los 13 años el pianista se acercó a este género “por casualidad, al cambiar las estaciones en la radio”. Desde entonces procuró co-nocerlo más e inició su formación de manera autodidacta.<br />
El cuarteto no es el único proyecto en el cual está involucrado. También forma parte de Imox, un trío jazzístico, pero de un estilo más conservador. Asimismo, Víctor participa en Iguanamanga, un grupo nacional de reggae.<br />
“El cuarteto recién inicia; ya tocamos en Manifestarte y ahora nos presentaremos en el Festival del IGA. El siguiente paso es asegurar nuestra participación en un festival de jazz que se realizará en mayo, en el Centro Histórico, organizado por el Ministe-rio de Cultura y Deportes y la Municipalidad”.<br />
De acuerdo con Víctor, los ensayos, los arreglos propios del cuarteto y las presentaciones en otros países también forman parte de los planes para la banda. Personalmente, retomará los estudios musicales.</p>
<p>“Podés tocar el piano sin que nada más te haga falta. El piano lleva bien el ritmo y maneja bien la línea de bajos, ycomo es un instrumento armónico se puede manipular al gusto. Da mucha flexibilidad”.</p>
<p><strong>ALEJANDRO ÁLVAREZ, 23 AÑOS</strong><br />
<strong>CONTRABAJO</strong><br />
Alejandro no recuerda con exactitud la edad que tenía cuando escuchó jazz por primera vez, pero tiene la certeza que fue junto a su abuelo. “Él solía escucharlo por la radio, los sábados”. El contrabajista tendría alrededor de 11 años y aunque ya olvidó el nom-bre de la estación, logró recordar el estilo que a la fecha le continúa atrayendo.<br />
Pasarían cinco años más para que se acercara formalmente a la música. “A los 15 empecé a tocar guitarra, lo hacía solito. Al princi-pio, quería ser guitarrista. Pero en la iglesia a la cual asistía no había bajista. Fue entonces cuando me preguntaron si quería tocar el bajo eléctrico. Yo ni sabía qué era, sólo que tenía cuerdas”.<br />
Pronto, ese incidente llevaría a Alejandro a la academia Poliritmos, en la cual, al año de estudios, volvió a tener un encuentro con el jazz, cuando alguien le prestó un disco de jazz fusion. “Me dije: me gustaría tocar eso. Poco a poco lo fui descubriendo y me empezó a gustar. Así escuché más ese tipo de música y empecé a sacar canciones al oído”.<br />
La identificación de Álvarez con el contrabajo procede de tres años atrás, al recibir instrucciones privadas de la contrabajista Laura Pe-llecer. “Con ella aprendí la técnica. Decidí conocerlo porque en el jazz este instrumento es de los que tienen más presencia”.<br />
El joven tiene en mente estudiar un baccalaureatus en música y seguir activo como músico, tocando en diferentes grupos, aunque no necesariamente de jazz, pues congenia también con bandas de rock y música latina. El contrabajista imparte clases de bajo eléctrico y armonía en la academia de la cual se graduó.</p>
<p>“El bajo es una responsabilidad. Acompaña en la base armónica al piano, y en la rítmica a labatería. Como instrumento da la sen-sación de estabilidad. Sedebe tocar con obriedad y no a lo loco”,</p>
<p><strong>MANUEL RUANO, 23 AÑOS</strong><br />
<strong>BATERÍA</strong><br />
Manuel y Alejandro tienen en común su centro de estudios: la academia musical Poliritmos. Pero Manuel fue atraído por la percusión.<br />
“Tomé mis primeras clases a la edad de 14 años. Antes había empezado con un primo que también estudiaba en la academia. Él me enseñó lo básico; luego ingresé a estudiar allí y he permanecido en ella desde entonces, con excepción de un período de tres años”.<br />
De los miembros del cuarteto Manuel es quien menos contacto ha tenido con el jazz. “Siempre he sido muy amigo de la base sólida, pa-ra que todo fluya bien. Es hasta ahora que estoy incursionando en la improvisación”. Pero su corta experiencia en ese género no demeri-ta sus conocimientos. “Aprende rápido y lo hace muy bien”, comenta el resto del cuarteto.<br />
Manuel, Meme, como lo llaman en la banda, incursionó en el género en 2007, cuando su amigo Alejandro formó un trío de jazz fusion, para participar en el programa de jazz de Manifestarte. Hasta entonces, Ruano tocaba para bandas de rock. Ambos músicos se reen-contraron después en el proyecto Caffeine Jazz Quartet.<br />
“Antes sólo había estudiado un poco de jazz en la academia. La verdad, no lo escuchaba mucho. Pero poco a poco lo he ido explo-rando”, dice el músico, quien trabaja como instructor de batería en Poliritmos.<br />
Ruano ya culminó sus estudios, posee un baccalaureatus y sus intereses actuales se centran en las presentaciones. “Lo que vaya sur-giendo. Espero las oportunidades para tocar en los diferentes grupos con los que estoy, y continuar mi trabajo en la academia”.</p>
<p>“Me identifico con la batería porque, a diferencia de los instrumentos melódicos, tradicionalmente no es protagonista en el jazz. al improvisar todos tienen un montón de notas para crear melodías, yo no”.</p>
<p><strong>20 DÍAS DE JAZZ</strong><br />
El Festival Internacional del IGA se realizará del 2 al 22 de marzo. Además de conciertos, habrá conferencias, cine y talleres.<br />
El programa contempla la presentación de aproximadamente 20 conciertos, tanto de músicos nacionales como extranjeros. En la organización están involucrados los centros binacionales de Italia, Francia, España, México, Estados Unidos, Alemania y Brasil.<br />
Caffeine Jazz Quartet se presentará en el teatro Dick Smith del IGA, el 10 de marzo, a las 8 p.m. La admisión es de Q50.<br />
Para conocer toda la agenda llame a los teléfonos 2422-5555, extensión 606, o visite www.iga.edu.</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</blockquote>
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		<title>El punto de cohesión</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2007 05:25:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>victux</dc:creator>
				<category><![CDATA[Alejandro Alvarez]]></category>
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Se trata de Alejandro Alvarez, con quién tengo la suerte de ser compañero de equipo en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace aproximadamente un par de semanas salió publicado un reportaje en el diario <a href="http://www.elperiodico.com.gt" title="El Periodico">El Periodico</a> escrito por Jorge Sierra en dónde habla y hace una entrevista a un músico y también buen amigo a quién tengo bastante respeto y admiración.</p>
<p>Se trata de Alejandro Alvarez, con quién tengo la suerte de ser compañero de equipo en el Imox Jazz Trio.  A Alejandro lo conocí hace exactamente dos años, luego de haber pasado varios meses tratando de encontrar un bajista que se adaptara al estilo de Jazz que estábamos tocando (mainstream principalmente) y que por recomendación de Juan Carlos (el batería) llegó un día a un ensayo para que lo conociera.  La verdad me impresionó la forma de tocar y la forma tan creativa y melodiosa de sus solos, sobre todo al ver su corta edad (en esa época él tenía 19 años mientras que yo tenía 23).</p>
<p>Alejandro es un músico completo: tiene un oído excepcional, capaz de percibir en que tono suena un armónico en el redoblante de la batería o  en qué tono está cualquier tema aunque no lo haya escuchado nunca en su vida; posee una lectura rítmica y melódica mejor a muchos músicos que conozco y que poseen mayor experiencia que él, pudiendo reproducir en su mente y con su voz la melodía que lee en la partitura casi al instante; es un excelente instrumentista, principalmente en su instrumento que es el bajo y ahora también en el contrabajo, instrumento el cual le tomó apenas unos tres meses aprender y que luego de este tiempo inclusive fue invitado para formar parte como músico suplente en la Orquesta Sinfónica Nacional; pero sobre todo es un improvisador nato, dando siempre un toque melódico y coherente a sus improvisaciones en el bajo.</p>
<p>Aparte de todas estas cualidades musicales que he mencionado es un gran amigo con el cual me siento afortunado de poder trabajar.  Buena parte del progreso que hemos tenido en el trío se debe a que él aporta mucho al mismo siendo el punto de cohesión entre los tres haciendo que las cosas funcionen bien, pues su gran capacidad nos exige (y a veces también nos regaña) estar siempre a punto, haciendo las figuras rítmicas correctas o dando esa base sólida pero a la vez volátil que el bajo de jazz debe llevar.</p>
<p>Incluyo aquí la entrevista que Jorge Sierra hiciere a este gran músico y que salió publicada el 30 de Abril de este año en el matutino ya mencionado.</p>
<blockquote>
<h2>El bajo en el corazón</h2>
<p>La reciente edición del Festival de Jazz del IGA nos reveló a un joven bajista<br />
guatemalteco.</p>
<p>Es jovencísimo pero con una postura madura hacia la música. A sus 21 años, Alejandro Álvarez ha vivido ya un periplo artístico intenso. Se ha desplazado desde el jazz, con German Giordano y John Beasley, hasta la música clásica con la Orquesta Sinfónica Nacional, sin obviar proyectos de rock, funk y latino.</p>
<p>Sus estudios los realizó en la Academia de Música Contemporánea Poliritmos, y participó en los talleres ofrecidos por Jeff Berlin (Van Halen/ Mike Stern) y John Beasley (Miles Davis/ Steely Dan), pero eso ha sido poco si se compara con el tiempo y la dedicación que le ha puesto al estudio del contrabajo, instrumento por el que guarda una gran pasión, al menos así se lo vieron en su reciente participación en el Festival Internacional de Jazz, del IGA, como integrante del trío Imox.</p>
<p>He aquí una de las revelaciones nacionales que deja ese festival.</p>
<p><strong>A tu edad es más común decantarse por el rock que por el jazz. Tú has escogido este último. ¿Por qué?</strong><br />
– La primera vez que escuché jazz me impresionó. Veía que los músicos tenían tal libertad al expresarse en su instrumento y una manera increíble de complementarse los unos con los otros que me sorprendió. También observé que, a pesar de esa libertad, mantenían un grado de sobriedad, de atención hacia lo que hace el otro, al juego de armonías citadas, a la extrema utilización del oído para saber qué fills hacer y cómo construirlos en el momento, frases de acordes a las armonías, y saber al final cómo salir airoso de las mismas.</p>
<p><strong>¿Fue entonces esa interacción?</strong><br />
– Es que todo eso me ha fascinado del jazz. Claro, por mi oficio he explorado diversos géneros, desde el rock pesado hasta las baladas románticas , pero el jazz, ¡uff!</p>
<p><strong>¿Sobre todo la libertad?</strong><br />
– Sí, porque tengo la oportunidad de expresar lo que siento en el instante. Aunque el jazz tiene su estructura, hay que respetarla para saber qué camino seguir.</p>
<p><strong>¿Te atrae una línea de jazz más que otra?</strong><br />
– Me gusta bastante el fusion. He trabajado bastante su repertorio pero igual me resulta increíble tocar cool, bebop, smooth y esa fusión con flamenco.</p>
<p><strong>Citemos influencias</strong><br />
– John Patitucci, Jimmy Haslip, Scott La Faro, Anthony Jackson, Christian McBride, Marcus Miller, Victor Wooten, Michael Manring, Alain Caron, Nathan East, Ric Fierabracci y Rolando Gudiel y otros más. Todos ellos, de una forma u otra, me han influido tanto en concepción de trabajo como en técnica.</p>
<p><strong>Dos bajistas son infaltables en el jazz, Jaco Pastorious y Eddie Gómez. ¿Los has escuchado?</strong><br />
– A Pastorious lo he oído muy poco. Me parece increíble, de hecho he sacado un par de composiciones suyas. Era un virtuoso y estaba loco. Sobre Gómez recuerdo haberlo visto en un video y escuchado en algunos discos, pero no lo he estudiado detenidamente.</p>
<p><strong>Para muchos el bajo es una especie del poder detrás del trono. A ti, ¿qué poder te ofrece?</strong><br />
– Hacer que la música cobre vida. El bajo es como el corazón, lleva ritmo y a la vez define la armonía. Detrás de su poder hay una responsabilidad. Uno como bajista tiene que tener los pies sobre la tierra y ser moderado cuando toca y acompaña. Además, hay que tratar de ser lo más sólido posible para dar sensación de estabilidad.</p>
<p><strong>¿Eres de los que les gusta sentir que la batería es una compañera de aventura?</strong><br />
– Sí. Ambos compartimos la función de definir el ritmo sólido, estable en cualquier canción.</p>
<p><strong>¿Hay proyectos en breve?</strong><br />
– Ahora estoy escribiendo piezas. Pretendo grabar un disco dentro de poco, y quiero ir a estudiar al extranjero Bachelor in jazz performance para contrabajo. Ya me preparo para eso.</p></blockquote>
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