Será el camino correcto?
November 24th, 2006
Cada cierto tiempo, un sentimiento extraño, tal vez melancolía o tristeza o tal vez frustración, llega a mi. Precisamente hoy me siento asi, con la duda de que si el camino que he seguido es el correcto. Bueno, quizas es más bien la frustración de verme a medias, entre dos caminos.
Los que me conocen saben que me gusta todo lo que tiene que ver con computadoras, de hecho he sacado ya más de la mitad de la carrera de ingeniería en sistemas en la Universidad de San Carlos, pero de hace unos cuantos años para aca, el avance en mis estudios de ingeniería ha ido disminuyendo el paso. Y es que hace ya seis años, cuando inicié la carrera (y hasta hace todavía tres años), aseguraba a capa y espada que no me imaginaba haciendo nada más que no fuera desarrollar software, y estar el dia entero frente a la computadora creando nuevas cosas en ese mundo de 1 y 0’s. Pero de repente todo cambió, fuí infectado por el virus del jazz y cuando al principio todo era por puro hobby, poco a poco fue cambiando y me fui dando cuenta que la música no puede ser algo que uno haga solo por distracción o por simplemente llenar el tiempo libre, sino que hay algo que me atrae tanto, quizas la necesidad de refugiarme en algo que sea únicamente mío y en dónde simplemente sea yo.
Ahora, no me puedo imaginar fuera de la música. Me gusta programar y me gusta lo que trabajo (actualmente trabajo un poco más de medio tiempo en desarrollo de software), pero cada vez la música me exige más, tanto de tiempo cómo de disciplina y me está haciendo romper todos mis problemas (disciplina, puntualidad, orden, constancia, baja autoestima) con tal de llegar al fin último de poder descargar sin ningúna restricción todo lo que tengo en mi cabeza en ese conjunto de 88 teclas del que consta mi teclado.
Creo que ese sentimiento extraño se debe a que me encuentro entre dos aguas: por una parte mi carrera como ingeniero, que está con peligro de fallecer o simplemente convertirse en un “hobby” o en algo totalmente secundario, a lo cual también se le suma la presión de mi familia y de ese estereotipo guatemalteco (que no sé si es solo de aqui o también de otras partes) que me repite con voz dura y acusante (por lo general lo asocio en mi mente con la voz de mi tío): “si no tenés un título universitario no sos nadie” ó “las personas que no terminan lo que inician son personas que no valen nada” o también “de músico no se puede vivir. Salí de ingeniero y te dedicas a la música en tu tiempo libre…”; por otra parte me encuentro en mi carrera como músico, la cual poco a poco va en ascenso, pero cada vez me exige más, tanto de tiempo como de entrega. Por momentos pienso en que puedo salir adelante con las dos cosas, pero otras veces me veo como un cobarde, que no tiene la entereza ni el valor para tirar todo por la ventana y dejarse llevar totalmente sobre lo que quiere hacer.
Por momentos me dan ganas de dejar la U, el trabajo, y empezar a dedicarme totalmente a la música, pues quiero llegar a ser uno de los mejores músicos y pianistas de jazz, viajar por todo el mundo tocando, conociendo lugares, conociendo personas y compartiendo mi música con quien la quiera recibir. Por momentos me siento como un idealista, pero tal vez ese mismo idealismo es el que en determinado momento me va a hacer tirarme al agua como dicen, y dedicarme a hacer lo que realmente quiero hacer.


